9.9.09



Sola, no puedo hacerlo. Metida en el caparazón de mi caracol, no puedo sentir. Me han hecho daño ¿sabes? Y he gritado
mucho y muy fuerte, nadie me oye! Me he levantado muchas veces, con más fuerza cuanto más querían hundirme. La risa ha sido mi arma, mi escudo. Pero ha llegado la hora de buscarte. No me perdonaría no hacerlo ¡Te necesito!. Te necesito para no respirar tristeza, para sacudir de mí esta desconfianza que me está matando. ¿Dónde estás? Tengo que encontrarte ¿Me escucharás? ¿Me llegarán tus respuestas?



No hay comentarios:

Publicar un comentario