Dejaron de gustarme los atardeceres. También perdí el gusto por escribir cartas. Ya no me gusta cantar ni bailar. Ya no pienso en el futuro ni en el pasado, tampoco en hoy... he desperdiciado tanto tiempo últimamente en planificar la vida de los demás después de que yo me vaya. Y siempre quise ser lo que todos, pero no... a veces no se puede... y para personas como yo eso nunca se puede, pudo o podrá.

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